Cogiendo se conoce gente

Una producción de Omar Romay

sábado, agosto 27

Por debajo de la mesa

Yo empiezo por los pies. Me encanta explorar todo el largo de las piernas de ese que me gustó y dije “chau”. De ahí en adelante un par de acomodamientos en la silla, buscar la disposición justa en la mesa (ideal para una cena entre varias personas, de esas largas y con muchos vinos), sacar discretamente por debajo del mantel mi calzado y empezar la expedición. Debo agradecer la extensión de mis piernas. Por ellas este tipo de maniobras suele tener algún efecto más o menos inmediato. Una vez que mis pies encontraron la presa y que ella se deja indagar sin objeciones (la discreción del personaje en cuestión debe ser total y si entendió el código improvisará la misma cara de póker que pongo yo ante los demás comensales que divagan, por caso, sobre un libro de Salgari). Algunas pieles se sorprenden pero es un instante de roce. Después no se despegan. Si no me conformo aplico la pinza: mis dos piernas atrapan las del otro, oprimen bien fuerte y las detienen hasta que yo diga basta.
Yo empiezo por los pies. No sé, quizá debería empezar por la cabeza.
Por las dudas no intenten esto en sus casas.